Cómo Rearmonizar La Sonrisa

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Neuromoduladores

Los neuromoduladores son fármacos que actúan directamente sobre la musculatura facial, relajando selectivamente los músculos cuya contracción excesiva altera la armonía del rostro.

En el tercio inferior, su uso va mucho más allá del rejuvenecimiento: permite redefinir la expresión y mejorar el equilibrio funcional y estético de la sonrisa.

El uso de neuromoduladores en el tercio inferior permite tratar tanto la función como la expresión, devolviendo equilibrio al rostro y una sonrisa más armónica.

Su efecto es reversible y adaptable, lo que posibilita ajustes progresivos y resultados personalizados en cada paciente.

Vista cercana del rostro de una persona con puntos rojos señalando diferentes áreas del labio y el mentón, indicando puntos de acupuntura o terapia facial.
  • Mediante pequeñas infiltraciones en las comisuras y en los músculos depresores del labio inferior, se puede elevar ligeramente la esquina de la boca y suavizar la tensión que genera la inversión del labio o el gesto triste.

    En el labio superior, una dosis precisa aplicada en el bermellón permite realizar lo que se conoce como un “lip flip”: el labio se relaja, se muestra más visible y mejora su curvatura sin añadir volumen, manteniendo un aspecto natural.

  • En las arrugas finas del labio superior, especialmente en el conocido “código de barras”, puede iniciarse el tratamiento con neuromoduladores para relajar la tracción muscular y, posteriormente, completar con rellenos reabsorbibles o endolifting, según la calidad de la piel.

    Este abordaje progresivo permite obtener un resultado más duradero y natural, evitando sobrecorrecciones.

  • La sonrisa gingival —cuando se muestra en exceso la encía al sonreír— puede corregirse de forma muy precisa con neuromoduladores.
    Al infiltrar pequeñas dosis en los elevadores del labio superior, se consigue reducir la exposición gingival sin alterar la naturalidad de la sonrisa.

  • En pacientes con hiperactividad de los maseteros o bruxismo, la infiltración de neuromoduladores ayuda a relajar la tensión mandibular y afinar visualmente el contorno facial.
    Este tratamiento, conocido como “toxina” o toxina en maseteros, tiene además beneficios funcionales al disminuir la presión articular y el desgaste dental.

  • Los neuromoduladores también pueden combinarse con tratamientos rellenos faciales y procedimientos quirúrgicos

Cirugía del labio y el bermellón

La cirugía del labio y del bermellón (o queiloplastia) permite redefinir la forma, proyección y proporción de los labios para armonizarlos con el resto del rostro.

No se trata de aumentar volumen, sino de reposicionar el labio y mostrar más su parte rosada natural, devolviendo expresión, equilibrio y juventud a la sonrisa.

Puede realizarse en el labio superior, inferior o en ambos, y los resultados son muy naturales cuando se respetan las proporciones y la anatomía individual.

La cirugía se realiza con anestesia local y sin necesidad de ingreso, y puede combinarse con otras técnicas del tercio inferior como neuromoduladores o rellenos reabsorbibles para potenciar el resultado.

La cirugía del bermellón está indicada en pacientes cuyos labios han perdido su forma y proporción natural debido al uso repetido de rellenos, a la infiltración de materiales no reabsorbibles o al paso del tiempo.

Su objetivo es devolver armonía y definición al contorno labial, eliminando excesos, corrigiendo asimetrías y recuperando el aspecto y la textura originales del labio.

Comparación entre los labios de una mujer, con y sin delineado. La izquierda muestra labios gruesos con delineado rojo, y la derecha muestra labios finos sin delineado.
  • Dependiendo del caso, la intervención puede realizarse mediante:

    • Incisión sobre la línea del bermellón, cuando se busca redefinir la forma, el borde y la proporción visible del labio.

    • Incisión por la mucosa interna, cuando el objetivo es retirar tejido infiltrado o eliminar el exceso de volumen sin modificar el borde externo.

    El procedimiento se realiza con anestesia local, sin ingreso, y permite ajustar el grosor y la curvatura del labio con gran precisión.

    • Labios deformados o abultados por infiltraciones previas.

    • Presencia de materiales no reabsorbibles o fibrosis tras múltiples tratamientos.

    • Pérdida de definición del bermellón o del filtrum.

    • Deseo de restaurar la proporción natural entre labio superior e inferior.

  • La recuperación es rápida y controlada:

    • Inflamación leve los primeros días.

    • Retirada de puntos a la semana.

    • Incorporación a la vida normal en 2-3 días.

    El resultado comienza a verse desde la primera semana, pero se estabiliza completamente al mes, cuando el labio recupera su textura y movilidad naturales.

  • El resultado es un labio más proporcionado, natural y expresivo, sin rigidez ni exceso de volumen.

    Se restablecen la línea del bermellón y la curva natural del labio, recuperando la armonía facial y la expresión original del paciente.

  • En algunos casos, puede combinarse con:

    • Neuromoduladores para relajar los músculos depresores y equilibrar la expresión.

    • Endolifting o bioestimulación para mejorar la calidad de la piel peribucal.

    Estas combinaciones mejoran el resultado global sin alterar la naturalidad del labio.

Elevación o Acortamiento del labio superior

La elevación del labio superior o lip lift es una cirugía sencilla y precisa que permite acortar la distancia entre la nariz y el labio, rejuveneciendo y equilibrando la expresión facial.

Con el paso del tiempo, el labio superior tiende a alargarse y perder proyección, lo que hace que los dientes apenas se vean al hablar o sonreír y que el rostro adquiera un aspecto más apagado.

El lip lift eleva el labio desde su base, devolviendo la curva natural, la exposición dentaria y la proporción ideal entre nariz, labio y mentón, sin necesidad de aumentar volumen.

La intervención se realiza con anestesia local, de forma ambulatoria y con una recuperación rápida.

El resultado es un labio más definido, natural y juvenil, que armoniza con el resto del tercio inferior y mejora la expresión de la sonrisa.

Primer plano del rostro de una mujer con indicaciones: una línea roja en los labios y flechas apuntando hacia abajo en el área del labio superior.
  • Se realiza una pequeña incisión bajo la base de la nariz, siguiendo el pliegue natural, por donde se retira una fina banda de piel.

    Al suturar, se eleva el labio superior y se acorta la distancia entre el filtrum (zona entre nariz y labio) y el borde del bermellón, sin modificar la forma ni el volumen del labio.

    La cicatriz queda perfectamente disimulada en el pliegue nasal y con el tiempo resulta casi imperceptible.

    • Labio superior alargado o invertido, que oculta los dientes al hablar o sonreír.

    • Pérdida de proyección y definición del labio por envejecimiento.

    • Pacientes que no buscan volumen adicional, sino reposicionar el labio en su sitio natural.

    • Deseo de rejuvenecer la sonrisa manteniendo la expresión facial propia.

    • Procedimiento ambulatorio con anestesia local.

    • Inflamación leve durante los primeros días.

    • Retirada de puntos a la semana.

    • La actividad normal puede retomarse en 2-3 días, evitando gestos amplios y exposición solar directa.

    El resultado inicial se aprecia en una semana y se estabiliza a las 3-4 semanas.

  • El lip lift produce un efecto rejuvenecedor inmediato y duradero.

    Se recupera la proporción natural entre nariz y labio, aumenta ligeramente la exposición de los dientes superiores y se redefine la curva del labio sin sobrecorrecciones.

    El resultado se mantiene de forma estable en el tiempo, ya que se trata de una cirugía estructural, no dependiente de rellenos.

  • En algunos casos puede complementarse con:

    • Neuromoduladores para suavizar la contracción del orbicular y realzar el resultado.

    • Rellenos reabsorbibles de soporte en el arco de Cupido o comisuras.

    • Endolifting o bioestimulación cutánea para mejorar la textura y elasticidad de la piel del labio y su entorno.

    Estas combinaciones permiten un rejuvenecimiento integral del tercio inferior con resultados más naturales y equilibrados.

Hilos tensores, Rellenos reabsorbibles y Endolifting

Los tratamientos de medicina estética avanzada permiten redefinir el contorno facial y mejorar la calidad de la piel sin necesidad de cirugía, respetando siempre la expresión y la anatomía individual.

En el tercio inferior, estos procedimientos ayudan a rearmonizar el óvalo facial, suavizar la flacidez y restaurar volúmenes perdidos de manera natural y progresiva.

Combinados estratégicamente, los hilos tensores, los rellenos reabsorbibles y el endolifting ofrecen un resultado integral: piel más firme, contornos más definidos y una textura cutánea visiblemente mejorada.

Imagen de un rostro de una mujer con marcas y líneas en la cara, señalando zonas específicas para tratamiento de estética facial, con áreas resaltadas en verde y líneas en rojo.
  • Los hilos tensores son finos filamentos reabsorbibles que se colocan bajo la piel para estimular el colágeno y producir un efecto de tracción suave en los tejidos descendidos.

    Actúan de forma doble:

    • Inmediata, al tensar ligeramente la zona.

    • Progresiva, gracias a la bioestimulación que generan al integrarse con el tejido.

    Se utilizan para definir el ángulo mandibular, elevar las comisuras o mejorar la línea del cuello, consiguiendo un rejuvenecimiento global sin alterar la expresión.

  • Los rellenos reabsorbibles son materiales biocompatibles que se integran con el tejido y reponen el volumen perdido por el envejecimiento o la pérdida ósea y grasa.

    En el tercio inferior permiten:

    • Reforzar el mentón y la línea mandibular.

    • Suavizar pliegues o pequeñas depresiones.

    • Recuperar el equilibrio entre labios, mentón y mejillas.

    Aplicados con criterio anatómico, logran resultados muy naturales y duraderos, devolviendo firmeza y sostén sin exceso de volumen.

  • El endolifting es una técnica láser mínimamente invasiva que actúa desde el interior del tejido, estimulando la formación de colágeno y mejorando la retracción cutánea.

    Se realiza a través de una fibra muy fina que se introduce bajo la piel sin incisiones visibles.

    Sus principales beneficios:

    • Tensa y reafirma la piel flácida.

    • Mejora la textura y luminosidad cutánea.

    • Favorece la remodelación del contorno facial.

    En el tercio inferior, el endolifting es especialmente útil para definir el mentón y el cuello, potenciando los resultados de otros tratamientos sin alterar la naturalidad del rostro.

Cirugía Ortognática

La cirugía ortognática corrige las alteraciones de posición de los maxilares —cuando están adelantados, retrasados, desviados o no encajan correctamente entre sí—.

Su finalidad es restablecer la armonía facial y la función masticatoria, mejorar la respiración y conseguir un equilibrio estable entre dientes, huesos y tejidos blandos.

Más allá de la corrección funcional, la cirugía ortognática también transforma la estética facial: redefine el perfil, equilibra el tercio inferior y armoniza la expresión.

Cada caso se planifica de forma individualizada, con estudios digitales tridimensionales que permiten simular el resultado facial antes de la intervención.

La cirugía se realiza bajo anestesia general, con hospitalización corta, y los resultados son precisos, estables y duraderos.

Comparación ilustrada de un perfil facial y cráneo humano antes y después de un procedimiento de corrección mandibular, mostrando la alineación y forma de la mandíbula mejorada en la imagen después.
  • Es un procedimiento que reposiciona quirúrgicamente los maxilares (superior, inferior o ambos) para corregir su relación.

    Se realiza mediante cortes controlados en el hueso, a través de incisiones dentro de la boca —sin cicatrices externas—, y se fija con pequeñas placas de titanio.

    Dependiendo del caso, puede tratarse de:

    • Cirugía monomaxilar (solo maxilar o mandíbula).

    • Cirugía bimaxilar (maxilar y mandíbula en conjunto).

    La planificación virtual 3D permite realizar la cirugía con una precisión milimétrica y prever cómo cambiarán la mordida y la expresión facial.

  • La cirugía ortognática está indicada en:

    • Mordidas abiertas, cruzadas o invertidas.

    • Exceso o déficit mandibular o maxilar.

    • Asimetrías faciales.

    • Problemas respiratorios o del sueño (como el SAOS).

    • Desequilibrio estético entre el tercio medio y el inferior del rostro.

    También en casos donde el tratamiento ortodóncico por sí solo no puede conseguir una oclusión ni una armonía facial correctas.

    • Mejor función masticatoria y articular.

    • Respiración más libre y eficiente.

    • Mejora del habla y de la posición lingual.

    • Equilibrio y simetría facial.

    • Perfil más armónico y natural.

    El objetivo es conseguir un resultado funcionalmente estable y estéticamente coherente con el rostro del paciente.

  • La cirugía se realiza con anestesia general y una hospitalización de 24-48 horas.

    Durante los primeros días puede haber inflamación moderada y una dieta blanda progresiva.

    La mayoría de los pacientes retoman su vida habitual en 2 a 3 semanas, aunque la inflamación residual puede tardar algunas semanas más en resolverse completamente.

    Se realiza un seguimiento estrecho y coordinado con el ortodoncista, para ajustar la mordida y estabilizar los resultados.

  • La cirugía ortognática se planifica de forma conjunta entre el cirujano maxilofacial y el ortodoncista, en un proceso que incluye:

    • Estudios clínicos y radiológicos tridimensionales.

    • Simulación digital del resultado facial y dental.

    • Coordinación del tiempo quirúrgico y ortodóncico.

    Esta colaboración garantiza un resultado funcional, estético y estable a largo plazo, con una mordida equilibrada y un rostro armónico.

  • Los cambios son duraderos y naturales.
    La estructura facial recupera su equilibrio y el paciente mejora tanto en función como en confianza estética.

    La estabilidad a largo plazo se consigue con un seguimiento adecuado y una buena coordinación entre cirugía, ortodoncia y control postoperatorio.

Odontología Avanzada

No existe una cara armónica ni una sonrisa bella si la boca no está equilibrada.

La odontología avanzada busca restaurar la función, la salud y la estética dental como base imprescindible para conseguir una armonía facial completa.

Analizar la mordida, la oclusión y la relación labio-diente es tan importante como valorar la piel o la estructura ósea: la posición, el soporte y el contacto de los dientes influyen directamente en el tercio inferior del rostro.

Es esencial mantener toda la arcada funcional —hasta los segundos molares—, conservar una mordida estable y una dimensión vertical adecuada, ya que de ellas dependen la expresión, la forma del tercio inferior y la salud de la articulación temporomandibular.

Cuando faltan piezas, la rehabilitación protésica o implantológica —ya sea removible o fija— permite devolver el equilibrio y la función, respetando la altura ósea y el soporte labial. Si se ha perdido hueso, puede recuperarse con injertos o prótesis diseñadas con tecnología CAD-CAM, logrando resultados precisos y naturales.

Los tratamientos de ortodoncia, estética dental, prostodoncia e implantología avanzada son las herramientas que permiten recuperar la función, la armonía y la belleza.

Siempre con un principio fundamental: preservar los propios dientes por encima de las estructuras artificiales.

Sonrisa con dientes blancos y rectos.
  • La mordida y la oclusión determinan cómo se relacionan los dientes entre sí y con la musculatura facial.

    Una oclusión correcta permite:

    • Repartir adecuadamente las fuerzas masticatorias.

    • Evitar el desgaste dental y la sobrecarga articular.

    • Mantener la postura mandibular ideal, que influye directamente en el contorno facial y la expresión.

    Alteraciones en la mordida o pérdidas dentales prolongadas pueden modificar la forma del rostro, colapsar el tercio inferior y alterar la armonía de la sonrisa.

  • Cuando se pierden piezas dentales o soporte óseo, es esencial restaurar la función y la estructura.

    Esto puede lograrse mediante:

    • Prótesis fijas o removibles adaptadas a la anatomía individual.

    • Implantes personalizados CAD-CAM, que reproducen con exactitud la anatomía del paciente.

    • Injertos óseos y regeneración tisular, que permiten recuperar la altura y el volumen perdidos.

    El objetivo es restablecer la dimensión vertical, la función masticatoria y la armonía labio-dental, devolviendo naturalidad al rostro.

  • La ortodoncia corrige las posiciones dentarias y la relación entre los maxilares, mejorando tanto la función como la estética.

    En combinación con la odontología estética —carillas, reconstrucciones y blanqueamientos avanzados— se consigue una sonrisa proporcionada, con una exposición dental equilibrada y acorde a cada tipo facial.

    La sonrisa ideal no se mide solo en dientes: incluye la proporción entre labios, encías y cara.

  • En toda planificación, el objetivo principal es mantener los dientes propios siempre que sea posible.

    Las restauraciones deben integrarse respetando la biología, la función y la expresión facial del paciente.

    Los nuevos materiales cerámicos y biomiméticos permiten tratamientos resistentes, precisos y totalmente naturales, sin alterar la estructura dental original más de lo necesario.

Mentoplastias

La mentoplastia o cirugía del mentón es uno de los procedimientos más precisos y determinantes en la armonía facial.

Un mentón bien posicionado define el perfil, equilibra el tercio inferior y mejora la proyección del cuello y la línea mandibular.

Las personas con mentones retraídos suelen presentar un cuello mal definido y, en muchos casos, una hipertrofia del músculo mental (borla del mentón).

En estos casos, las infiltraciones con rellenos —aunque estén bien ejecutadas— no sustituyen ni corrigen la causa anatómica. El hialurónico en esta zona dura poco y puede incluso resultar improcedente.

La mentoplastia, en cambio, corrige la estructura ósea de forma definitiva, restableciendo el equilibrio facial y funcional del tercio inferior.

Todos los casos se diseñan de manera personalizada con sistemas digitales CAD-CAM, que permiten planificar con precisión milimétrica el movimiento óseo y visualizar el resultado antes de la cirugía.

Ilustración comparativa del perfil facial de una mujer antes y después de un procedimiento para mejorar la nariz.
  • La mentoplastia es una cirugía que modifica la posición o el tamaño del mentón para mejorar la armonía del perfil facial.

    Se realiza a través de una incisión intraoral (por dentro de la boca, sin cicatriz visible), desde donde se secciona y avanza el hueso del mentón según el diseño digital preoperatorio.

    El fragmento óseo se fija con pequeñas placas de titanio que no se perciben externamente y no interfieren con la función.

    Es un procedimiento estructural, estable y permanente, que respeta la musculatura y los tejidos blandos del mentón.

  • Ningún relleno puede sustituir una mentoplastia cuando existe retrusión ósea.

    El hialurónico puede aportar un efecto temporal de proyección, pero en pacientes con hipertonía muscular o mentones muy retraídos, su duración es muy corta y el resultado poco estable.

    Además, el exceso de volumen superficial no mejora la inserción muscular ni la definición del cuello.

    En estos casos, la cirugía es el único tratamiento capaz de corregir la causa anatómica, mejorar el soporte cervical y redefinir el perfil.

  • Todas las mentoplastias se planifican con tecnología digital CAD-CAM, que permite:

    • Analizar tridimensionalmente el mentón, la mandíbula y el cuello.

    • Simular el avance ideal en función del resto del rostro.

    • Diseñar guías quirúrgicas personalizadas para una ejecución exacta.

    Este sistema asegura resultados predecibles y proporciones naturales, adaptadas al conjunto facial.

  • En algunos casos seleccionados, se pueden emplear implantes de silicona para el mentón.

    Son una opción menos costosa y más rápida, pero no modifican el hueso ni la función muscular.

    Pueden ser útiles en pacientes con buena estructura ósea y retrusión leve, pero no sustituyen a la mentoplastia estructural.

    Por eso, se reservan para casos muy concretos en los que se busca solo un aumento moderado y estético del perfil.

    • Duración de la cirugía: 45–60 minutos.

    • Anestesia: local con sedación o general, según el caso.

    • Recuperación: inflamación leve durante los primeros días; reincorporación a la vida normal en 4–5 días.

    • Resultado estable y definitivo.

    Una mentoplastia correctamente planificada mejora la forma del mentón, redefine el cuello y equilibra el perfil para siempre.

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