“La estética facial: el tema del que todo el mundo habla (y casi nadie entiende)”

La estética facial: el tema del que todo el mundo habla (y casi nadie entiende)

Allá donde voy, pasa lo mismo.
En una cena, en una reunión o en cualquier grupo de mujeres —de todas las edades—, la conversación acaba girando hacia la estética facial.
Y ya da igual el contexto: es una preocupación universal.

Pero lo que más me llama la atención no es el interés, sino la cantidad de dudas y confusiones que hay alrededor del tema.
Se mezclan conceptos, se repiten frases hechas, y la desinformación manda.

Rellenos, bótox y otros malentendidos

La gente confunde un relleno con un neuromodulador.
Cree que “vitaminas” rejuvenecen, o que la radiofrecuencia puede levantar lo mismo que una cirugía.
Y no, no es lo mismo. Ni de lejos.

Por eso, antes de hablar de tratamientos, yo siempre empiezo igual —en mi consulta y fuera de ella—:

“Primero, vamos a entender qué pasa en tu cara.”

Porque solo quien entiende su rostro puede decidir bien qué hacer con él.

Yo no vendo tratamientos. Explico causas.

Soy cirujana maxilofacial.
Me gusta operar. Me gusta ver resultados.
Y eso significa que no me conformo con soluciones superficiales.

Hay miles de sitios donde se habla de “vitaminas”, de “radiofrecuencia” o de “estimular el colágeno”.
No es mi terreno.
Yo quiero hablar de estructura, proporción, función y expresión.
De cómo envejece de verdad una cara: desde el hueso hacia fuera, y no al revés.

Lo que quiero contar aquí

Este blog no va de tratamientos milagro ni de modas.
Va de entender la cara con lógica y anatomía.
De saber cuándo basta con medicina estética y cuándo ya hay que operar.
De cómo conseguir un resultado real, armónico y natural sin vender humo.

Hablaremos de:

  • Qué tratamientos sirven (y cuáles no).

  • Cuándo un relleno ayuda y cuándo estorba.

  • Qué ocurre cuando el cuello delata lo que la piel intenta disimular.

  • Y cómo la cirugía, la medicina estética y la odontología deben trabajar juntas, no competir.

Aprender a mirar

A todos mis pacientes les digo lo mismo:

“Ahora sube al metro y observa.”

Fíjate en los gestos, en los rasgos, en las expresiones.
Todo lo que te he explicado está ahí fuera, delante de tus ojos.
Solo hay que saber mirar.

Cuando entiendes la anatomía y los mecanismos del envejecimiento, de repente ves las caras de otra forma.
Y esa es, probablemente, la mejor herramienta para decidir qué necesita la tuya —y qué no.

💡 La estética facial no es un misterio.
Es conocimiento, observación y criterio.
Y eso —más que cualquier tratamiento— es lo que de verdad marca la diferencia.

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