Por qué me gusta tanto el endolifting
Hay tratamientos que uno aprende, otros que perfecciona, y luego están los que acaban convirtiéndose en parte de tu manera de trabajar.
Para mí, ese es el caso del endolifting.
No es cuestión de tener una buena máquina
Mucha gente cree que el endolifting depende de la máquina.
No.
Depende de quién la maneja.
Los comerciales te lo venden como un procedimiento “sin riesgo”, casi automático, y te aconsejan hacerlo de forma conservadora para que no haya problemas ni quejas de los pacientes.
Y sí, así evitas complicaciones… pero también evitas resultados.
A mí eso no me vale.
Yo quiero que se note —sin que se vea—.
Y para eso hay que entender la anatomía, las proporciones y los planos.
No basta con pasar una fibra láser bajo la piel: hay que saber dónde estás, qué estás haciendo y hasta dónde puedes llegar.
La diferencia está en cómo lo haces
He visto a grandes profesionales trabajar con endolifting.
Y lo siento, pero yo lo hago mejor.
No por ego, sino porque llevo años estudiando y operando los mismos tejidos que otros solo tocan con una cánula.
Sé dónde está el límite, sé qué pasa si lo sobrepasas y sé cómo conseguir el efecto sin dejar residuos, sin fibrosis, sin dañar nada.
Esa es la ventaja de venir de la cirugía: no trabajo a ciegas.
Si pudiera, me lo haría a mí misma
Esa es mi frase cada vez que termino un caso.
“Si pudiera, me lo haría a mí misma.”
Porque me encantan los resultados:
La tensión natural que se consigue.
Las pieles más firmes y luminosas.
La recuperación rápida y sin residuos.
Y, sobre todo, que no cambia la expresión: solo la mejora.
El endolifting consigue justo lo que busco en la medicina estética: resultados visibles, naturales y estables.
Una técnica que ha ido evolucionando conmigo
Cuando empecé a hacerlo, seguía los protocolos de manual.
Pero con el tiempo he ajustado potencias, planos y trayectorias hasta que el resultado se volvió exactamente lo que quería.
Es una técnica que recompensa la precisión, y cuanto más la conoces, más te devuelve.
He cambiado de opinión muchas veces en mi carrera, y probablemente lo siga haciendo.
Pero hoy, si tengo que elegir un tratamiento en medicina estética, elijo el endolifting.
(Con permiso de los neuromoduladores, que siguen siendo mis imprescindibles para equilibrar y relajar la expresión.)
💡 El endolifting no es una moda ni una máquina cara:
es una herramienta potente en manos de quien entiende la cara por dentro y por fuera.