Lo que vemos, lo que somos y lo que ven quienes nos aprecian
Nos juzgamos con la cámara del móvil mucho más duro de lo que lo hace la gente que nos quiere. Esta semana lo he vuelto a comprobar: nuestra autoimagen es injusta, limitada y a menudo distorsionada. La mirada real, la que importa, es la de quienes nos aprecian de verdad.