Relleno de ojeras con ácido hialurónico: cuándo sí y cuándo no

El relleno con ácido hialurónico en la zona de la ojera es uno de los tratamientos que más demanda tiene en mi consulta. Y no solo por la preocupación estética que generan las ojeras: también porque es un procedimiento que, bien indicado, puede transformar la mirada sin necesidad de cirugía.

Pero el ácido hialurónico no es para todas las ojeras. Antes de hablar de tratamiento, hay que entender qué tipo de ojera tiene cada paciente, porque no todas se resuelven de la misma forma.

Tipos de ojeras (clasificación funcional y práctica para el paciente)

(Basado en clasificaciones habituales en medicina estética facial: tear trough deformity, ojeras pigmentarias, vasculares y estructurales.)

  1. Ojera pigmentaria

    • El problema no es hundimiento, es el color (marrón o violáceo).

    • Se debe a hiperpigmentación de la piel.

    • No mejora con ácido hialurónico. En estos casos se indica tratamiento despigmentante, láser o peelings.

    2. Ojera vascular

    • Tono azulado o violáceo.

    • Relacionada con transparencia de la piel y vasos visibles.

    • El relleno puede mejorar si hay hundimiento asociado, pero el objetivo no es cambiar el color.

    3. Ojera estructural o surco lagrimal marcado (tear trough)

    • Hay una depresión real que genera sombra.

    • Aquí el ácido hialurónico sí está indicado, porque corrige el defecto anatómico.

    4. Falsa ojera por malares planos

    • Muchos pacientes piensan que tienen “ojeras”, cuando en realidad tienen deficiencia de soporte en el pómulo.

    • En estos casos la sombra aparece por falta de proyección del tercio medio.

Dónde funciona el ácido hialurónico y dónde no

Me gusta usar ácido hialurónico para rellenar depresiones, corregir defectos puntuales y mejorar asimetrías.
No lo recomiendo para zonas proyectadas como:

  • pómulo,

  • ángulo mandibular,

  • mentón.

En esas áreas, el relleno dura poco, migra con más facilidad y ofrece un resultado menos controlable. Para proyección ósea real existen alternativas más fiables y estables en el tiempo:

  • prótesis malares o de mentón,

  • mentoplastia,

  • otras técnicas de cirugía o aumento estructural.

La cara es un juego de ópticas

Siempre lo explico así: en estética facial, nada es absoluto, todo es óptica.

Muchos pacientes candidatos a tratar la ojera con ácido hialurónico tienen malares planos. Cuando damos volumen en esta zona y eliminamos la sensación de hundimiento:

  • el ojo deja de parecer redondo y grande,

  • y pasa a verse más almendrado.

Es un efecto óptico. Y es clave que el paciente lo sepa, porque puede cambiar la expresión de la mirada. El objetivo es armonizar, no transformar una identidad facial.

Conclusión

El ácido hialurónico en ojeras es un tratamiento excelente cuando está bien indicado.
No se trata solo de “rellenar”. Se trata de analizar, diagnosticar y entender la óptica del rostro.

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