Cambiar de opinión también es avanzar

He cambiado de opinión varias veces en mi vida profesional.
Y ya no me avergüenza decirlo.
Sé que volverá a pasar, y me parece bien.
Porque evolucionamos en nuestra forma de pensar, en la técnica y en la propia ciencia.

Hace años no me habría imaginado haciendo medicina estética.
Y, sin embargo, hoy la considero indispensable para la cirugía y para mejorar los resultados.
No solo la complemento: la necesito.

Cirugía y medicina estética: dos caras del mismo proceso

Durante mucho tiempo se pensó que la cirugía y la medicina estética eran mundos opuestos.
Hoy sé que eso no tiene sentido.

Hacerse un lifting agresivo y no hacer nada más hasta el siguiente lifting es un error.
El tiempo pasa, los tejidos cambian, y si no los cuidamos entre procedimientos, se pierden parte de los resultados.

La medicina estética bien hecha —con criterio, sin excesos ni modas— mantiene, prepara y optimiza los efectos de la cirugía.
Y, al revés, una cirugía planificada con visión estética consigue resultados más naturales y duraderos.

Adaptarse a la realidad de los pacientes

La realidad es que poca gente puede o quiere someterse a grandes cirugías.
Las agendas, los compromisos, el trabajo, la familia… hacen imposible aislarse semanas para “rejuvenecerse”.

Vivimos en una época donde todos buscan el máximo cambio con la mínima intervención.
Y eso es lo que me motiva a seguir evolucionando: reducir agresividad sin renunciar a los resultados.

Por eso voy introduciendo técnicas combinadas:

  • Minilifting con endolifting,

  • Neuromoduladores con elevación de ceja o blefaroplastia,

  • Procedimientos bajo anestesia local y sin drenajes,

  • Menos despegamientos, menos ingresos, mejores resultados.

En eso estoy ahora

Esa es mi línea de trabajo actual:
refinar la cirugía de los tejidos blandos, hacerla más precisa, menos invasiva, más inteligente.

La combinación adecuada entre cirugía y medicina estética no solo mejora los resultados:
los hace sostenibles en el tiempo y compatibles con la vida real de los pacientes.

💡 Cambiar de opinión no es inconsistencia.
Es evolución.

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