Todo empieza con una idea
Aquí empieza el blog. Un sitio fantástico a donde puedo referir a mis pacientes o a la gente que me conoce. Aquí puedo ir dejando por escrito los conceptos y pensamientos que diariamente comento con ellos.
“La estética facial: el tema del que todo el mundo habla (y casi nadie entiende)”
llá donde voy, pasa lo mismo: basta que haya un grupo de mujeres —de cualquier edad— para que la conversación acabe en estética facial.
Pero lo curioso no es el interés, sino la cantidad de confusión que hay. Se mezclan conceptos, se repiten frases vacías, y al final nadie sabe muy bien qué se está haciendo ni por qué.
En este post explico mi forma de ver la estética facial: con anatomía, con lógica y con criterio.
Porque cuando entiendes cómo funciona una cara, tomas mejores decisiones y evitas muchos errores.
Por qué me gusta tanto el endolifting
No es cuestión de comprarte una buena máquina, sino de saber usarla.
Los comerciales quieren evitar complicaciones; yo quiero resultados.
El endolifting se ha convertido en una de mis técnicas favoritas porque conozco la anatomía lo suficiente como para sacarle todo el partido sin asumir riesgos innecesarios.
Me gusta la tensión que genera, la naturalidad, la calidad de la piel.
Lo digo siempre: si pudiera, me lo haría a mí misma.
Neuromoduladores: controlar el gesto, no la expresión
Uso los neuromoduladores para controlar gestos, no para borrar arrugas. Me gusta abrir miradas, corregir asimetrías y eliminar expresiones que no nos representan: tristeza, enfado o cansancio. Bien utilizados, los neuromoduladores enseñan a la cara a relajarse sin perder movimiento ni naturalidad.